Una Sonrisa por Navidad


Este diciembre los colegiales del Mayor recuperamos la campaña solidaria de Una Sonrisa por Navidad. Alrededor del 10 de diciembre, apareció en el tablón de anuncios un horario de posibles turnos para la recogida de alimentos, que en pocos días se llenó.

Durante toda una semana, el supermercado más cercano a La Alameda pudo contar con unos jóvenes promocionando con atrevimiento la compra generosa de productos navideños o de primera necesidad. Hay numerosas anécdotas de estas campañas vespertinas. Por ejemplo, en cierta ocasión, una mujer joven salía del supermercado con la compra hecha y en dirección a su casa cuando se percató de la presencia de la campaña; inmediatamente, dio media vuelta, dejó las bolsas en el mostrador y adquirió dos o tres cosas más que, al salir de nuevo, dejó en la mesa de Una Sonrisa por Navidad, y se marchó alegremente. Otro día, a primera hora de la tarde, un señor vestido con elegancia pasó pensativo por delante de la mesa de la campaña, todavía vacía; tras unos momentos de indecisión, entró en el supermercado y salió al rato con cuatro bolsas y el tíquet, todo lo cual dio a los jóvenes que ahí estaban; cuando lo hubieron distribuido por la mesa, el señor sacó su móvil y le hizo una foto mientras decía: Ahora esto ya es otra cosa, ¡ahora ya da gozo!

Con la comida conseguida, almacenada provisionalmente en el Colegio Mayor, varios estudiantes prepararon cestas o, mejor, cajas de Navidad, gracias a la colaboración de la empresa Eurogroup Ibrahima. La cantidad de víveres que había permitió entregar dos cajas a cada una de las cincuenta familias: una con artículos navideños (turrón, sidra, barquillos, polvorones…) y otra con alimentos básicos (pasta, arroz, fruta en conserva…).

Del 21 al 24 de diciembre, muchos colegiales con nuestros amigos nos dedicamos a llevar personalmente las cajas a las familias de las que habíamos obtenido la dirección. Este es el momento más gratificante de Una Sonrisa por Navidad: llevas un par de cajas y recibes, a cambio, unas caras sucias rebosando felicidad, gritando: ¡Mamá, mamá, mira este señor qué ha traído! Y otras caras más curtidas por los años dejando resbalar por ellas unas lágrimas salidas directamente del corazón. Ahí nos dimos todos cuenta de que el primer beneficiado de esta campaña solidaria, aunque pueda no parecerlo, fuimos nosotros: ¡Cuánto bien podemos hacer, si nos esforzamos! La conclusión es inmediata: huyamos del aburguesamiento y tomemos por máxima de nuestra vida aquel famoso refrán: Haz el bien y no mires a quién.

En total, desde el primer día de recogida de alimentos hasta que se repartió la última caja, la campaña contó con la colaboración de más de setenta universitarios.

Gonzalo, Álvaro, Raúl y Jovi, en su puesto de trabajo

Productos navideños en un rincón del almacén provisional

Álvaro y Gonzalo participaron en la recogida de alimentos

Pedro, Ferran y Diego ayudaron a preparar las cestas

El cartel estaba pensado para no dejar indiferente al corazón sensible que, curioso, le echara una ojeada

Voluntariado / Una Sonrisa por Navidad