| Los días previos
a la Navidad, en La Alameda decidimos retomar una actividad
solidaria que ya hemos hecho otros años: la campaña
Una Sonrisa por Navidad.
Buscábamos hacer sonreír
en esta Navidad a las familias más desfavorecidas,
y concluimos que una buena manera sería ir a
charlar un rato con ellas, y llevarles una cesta navideña.
Para poder hacer estas cestas necesitábamos,
evidentemente, alimentos. Por ello, acudimos durante
una semana todas las tardes a la puerta del Mercadona
situado en la calle Artes Gráficas. Allí,
con una mesa para los alimentos y un cartel que expresaba
por medio de una imagen cuál era nuestro objetivo,
pedimos a las personas que iban al supermercado que
contribuyeran a una sonrisa por Navidad con la compra
de algún alimento para la campaña.
La respuesta fue, por lo general bastante
generosa: había personas que compraban más
de una bolsa de comida. Sin embargo, hay una anécdota
que fue particularmente entrañable: una chica
joven acudió al supermercado y, a pesar de tener
cierta prisa, quiso saber en que consistía la
campaña. Después de escucharnos, entró
a hacer sus compras. A la salida, vino con sus compras
hacia los que estábamos allí y nos preguntó
qué productos de los que había comprado
queríamos conseguir por un precio más
barato. Tras unos segundos de confusión, nos
dimos cuenta de que –seguramente por la prisa-
no se había enterado bien de cómo funcionaba
la campaña. Se lo hicimos ver y ella, ante nuestra
sorpresa, dejó las bolsas y las prisas a un lado
y entró a comprar más alimentos al supermercado,
dejándonoslos a la salida.
Una vez recogidos bastantes alimentos,
algunos colegiales y amigos de La Alameda metieron los
alimentos en unas cajas que nos proporcionó gratuitamente
la empresa Eurogroup Ibraima.
De este modo, el día 23 de diciembre
pudimos ir a 25 hogares de familias desfavorecidas económicamente
para charlar con ellas, desearles feliz Navidad y entregarles
una cesta para las fiestas.
Para todos los que formamos parte de
La Alameda, esta campaña de Navidad ha sido una
viva prueba de que no es tan importante dar dinero o
alimentos (cosa que, al fin y al cabo, unos pueden dar
en mayor y otros en menor medida) a las personas pobres
como darles tu tiempo, como darte tú mismo a
ellas (algo que todos podemos hacer en la máxima
medida).
|
 |
| Una joven realizando su aportación
a la campaña |
 |
| José Osset, explicando
la campaña en la puerta del supermercado |
 |
| José Vicente Ruiz, antes
de entregar una de las cajas con alimentos |
 |
| Los niños también
colaboraron con Una Sonrisa por Navidad |
 |
| Preparando las cestas de Navidad
en La Alameda |
 |
| En uno de los domicilios que
se fueron a visitar |
|