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Por tercer año consecutivo, hemos
organizado en el mes de diciembre la campaña
Una Sonrisa por Navidad.
Los voluntarios tenían que recoger
alimentos, en especial productos típicos navideños
como turrón o cava, a la puerta de varios supermercados.
Con estas donaciones se preparaban cestas de Navidad
para repartir entre familias valencianas desfavorecidas.
La campaña tuvo lugar del 16 al
20 de diciembre. Se implicaron más de 80 jóvenes
voluntarios, tanto en tareas de recogida de alimentos
como en las actuaciones de sensibilización en
la Universidad y en los medios de comunicación.
El número de familias beneficiadas fue un total
de 70, y en la mayoría de los casos fueron familias
con varios hijos pequeños.
Este año hemos contado con la colaboración
de la empresa de Crevillente Eurogroup Ibraima,
que nos facilitó las cestas de Navidad para repartir
los alimentos que se recogieran.
- Recuerdo -comentaba Jorge, uno de los
voluntarios-, que una persona oyó un anuncio
de la campaña navideña en Radio
Intereconomía y llamó a La Alameda
interesado en poder colaborar. Le expliqué donde
estaban los voluntarios recogiendo alimentos y éste
se dirigió a uno de los supermercados. Entró
y tras haber llenado dos carros enteros de comida nos
los entregó a los que nos encontrábamos
a la salida del supermercado.
Fue el día 20 de diciembre cuando
repartimos las cestas, en total 84, en los diversos
hogares de la zona del Marítimo de Valencia.
La finalidad del reparto no era únicamente entregar
las cestas, sino también que los jóvenes
voluntarios hicieran pasar un rato muy agradable a estas
familias haciéndoles compañía.
- Quedé impresionado -contaba
otro de los voluntarios- cuando al llamar a una de las
casas donde repartimos las cestas nos abrió una
señora mayor cuyo marido había fallecido
hacía poco. Vivía en un edificio sin ascensor,
y además tenía que ir conectada las 24
horas del día a una bombona de oxígeno.
Ocurrió que cuando llamamos a su puerta y se
encontró con que le estábamos regalando
una cesta de Navidad, se puso a llorar de lo emocionada
que estaba. Nos lo agradeció con su cariño,
que era lo único que nos podía ofrecer.
Sin duda esta campaña solidaria
ha beneficiado a todos, tanto a las familias ayudadas,
como a los jóvenes que respondieron ante la iniciativa
de ayudar. En resumen
. una sonrisa por
Navidad para todos.
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