|
Por tercer año consecutivo se realiza
en el Colegio Mayor de La Alameda el proyecto de voluntariado
Operación Marítimo. Organizado junto con
la Asociación Universitaria Carel y la ONG Cooperación
Internacional, este programa consiste en la rehabilitación
de viviendas de familias con escasos recursos del barrio
de El Cabañal y la Malvarrosa de Valencia.
Aprovechando los últimos días
de vacaciones, del 17 al 21 de septiembre, los cien
universitarios que participamos en la actividad, rehabilitamos
nueve viviendas y parte del colegio Santiago Apóstol
de El Cabañal. Todo esto no podría haber
sido posible sin la ayuda de Pinturas Blatem,
que cedió los 500 kilos de pintura blanca necesarios
para llevar a cabo el proyecto.
Invitamos a Juan Luis Giménez,
guitarrista de Presuntos Implicados, a dar el primer
brochazo en una de las viviendas que íbamos a
rehabilitar. Vino encantado, se vistió con un
mono de trabajo y departió amablemente con voluntarios
y beneficiarios. Así lo explicaba a los periodistas
que acudieron: Me propusieron colaborar en esta
iniciativa y rápidamente acepté. Es una
idea muy buena para que todos nos involucremos. El voluntariado
es lo mejor que destila nuestra sociedad.
Este año no sólo han pintado
los universitarios. Aroa, la dueña de
una de las casas, no se quedó de brazos cruzados,
y decidió que también había llegado
la hora de pintar esos barrotes oxidados por el tiempo
y pulir alguna que otra puerta de madera. Y todo eso
lo hizo ella.
Rosa, la dueña de otra de
las casas, una señora mayor que vive con su sobrino,
decidió también echar una mano. Por su
edad no pudo coger una brocha, pero sí que a
pesar de sus escasos recursos económicos, hizo
un esfuerzo e invitó a los universitarios que
pintaban su casa a tomar todos los días coca-cola.
Es una manera más refrescante de colaborar.
...Y encima universitarios ... por
mí que pinten todos los años, de
esta manera se expresaba María junto con
su hermana Piedad, dueñas de otra de las
viviendas, ante los medios de comunicación. Durante
los cinco días que duró el programa, estas
dos personas ya mayores mostraron mucho cariño
y agradecimiento a los voluntarios. Estos decidieron
regalar el último día un ramo de flores
a las dos señoras, que no pudieron contener las
lágrimas y la emoción.
Diez hijos tenía una de las familias
beneficiadas. Al segundo día de trabajo la familia
se unió a la tarea y todos ayudaron a pintar.
Estaban tan emocionados por el servicio que les prestaron
los voluntarios que la manera de agradecerlo fue invitarnos
a una magnífica paella hecha por el padre de
familia. Comieron todos y también varias personas
que pasaron por la calle en aquel momento. Gran corazón
y generosidad.
De la forma más valenciana concluyó Operación
Marítimo 2003 a la que este año asistieron
más voluntarios que las pasadas ediciones, y
que pretende el año que viene llegar a más
familias de estos barrios tan necesitados de Valencia.
|