Café para todos 2003


Dentro de las actividades de solidaridad que se realizan desde el Colegio Mayor Universitario de La Alameda cabe destacar en este trimestre la operación “Café para Todos”. La iniciativa partió de uno de los colegiales, Jesús Mira. Su idea fue acogida con auténtico entusiasmo en el Mayor. Consistía en llevar a indigentes café caliente con
pastas a lo largo de una mañana y desayunar con ellos, haciéndoles pasar un rato agradable.

Se concretó la fecha de la operación para después de exámenes: el 8 de marzo.

A lo largo de la mañana del día previsto la escena se repetía: los indigentes quedaban muy agradecidos ante la generosidad de los voluntarios. Uno de ellos, de origen lituano, quedó bastante sorprendido ante la inesperada visita. Al terminar de tomarnos el café con él, se despidió de nosotros con un fuerte abrazo.

No tenía otro medio para comunicarnos su agradecimiento, puesto que sólo era capaz de articular cuatro palabras en castellano.

Nuestra visita sirvió también para contribuir a aliviar los dolores de un mendigo que se encontraba en el suelo con fuertes dolores cerca de las Torres de Quart. Así que compramos Paracetamol en una farmacia cercana y se lo pudo tomar acompañado de una taza de café caliente.

Otro de los “sin techo” que encontramos en el Parterre era de origen polaco. Se encontraba solo en una ciudad nueva, sin conocer el idioma y sin saber adonde ir. Le recomendamos que fuera a uno de los centros de acogida, que le señalamos en un plano de la ciudad.

El impacto de esta iniciativa trascendió nuestras expectativas. Ocurría que algunos peatones se paraban cerca de algún grupo, mirando cómo los voluntarios hablaban con el “sin techo” mientras le ofrecían un vaso de café. Éste fue el caso de un señor que coincidió con nosotros cerca de la calle Colón. Tras estar un tiempo prolongado mirándonos, no pudo contener su deseo de agradecer lo que estábamos haciendo: se nos acercó y nos animó emocionado a continuar con la actitud de ayudar de modo efectivo a los más necesitados.

De todas formas, los verdaderos beneficiados fueron los jóvenes voluntarios. Al terminar la mañana, uno de los voluntarios se mostraba muy conmovido. Comentaba que el haber dedicado un tiempo a aquellas personas que no tienen a nadie- y en muchos casos, no tienen ni siquiera qué comer- y, conocer su situación de primera mano, le había hecho descubrir el valor de poder estudiar una carrera universitaria.

Son muchos los motivos que nos lleva a pensar que “Café para todos “ se repetirá en sucesivas ocasiones.

 

 

 

 

 

 

 
 

Voluntariado / Programa Café para todos