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Juan Benavent es abogado y trabaja
en Xàtiva. Estudió la carrera universitaria
en Valencia y vivió de 1984 a 1989 en La Alameda.
Sobre la vida en el Colegio durante aquellos años
y su participación en las actividades del Mayor,
le hemos preguntado en esta breve entrevista.
¿Qué rasgo de la
formación humana que se imparte en el colegio
te ha ayudado más en tu vida, tanto profesional
como personal?
Son muchas las cosas que aprendí
en el Colegio de las que estoy profundamente agradecido,
y resulta difícil destacar un aspecto porque
siempre parece que sea en detrimento de otros. Con todo,
me gustaría resaltar el trato cordial y la convivencia
que existía entre todos los residentes y amigos
que venían por el Colegio o que participaban
en las actividades que se organizaban, teniendo en cuenta
la distinta procedencia, forma de ser, aficiones, etc.
Esta relación sincera, amable, me ha llevado
a valorar la verdadera amistad, a procurar querer a
los demás tal y como son. La estancia en el Colegio
es una ocasión extraordinaria y única
de descubrir personas valiosas e interesantes, atentas
a todo, amigos de todos desde el primer día,
personas que sabían hacer mucho con poco, de
convertir las dificultades en grandes oportunidades.
Entre estas personas sin duda alguna se
encontraba Alejandro Gil, que falleció
el pasado cinco de septiembre de 2001 después
de una larga enfermedad que ha sabido vivir de forma
extraordinaria, ejemplo para todos los que hemos tenido
oportunidad de tratarle. Era una de las personas más
valiosas, de los que uno siente el orgullo de tenerle
como amigo.
¿Cuál fue tu encargo
en los años que viviste en La Alameda?, ¿recuerdas
alguna anécdota relacionada con éste?
Tuve diversos encargos pero hubo uno de
ellos del que disfruté especialmente; estuve
encargado de la biblioteca, de los préstamos
de libros, de la adquisición de las novedades
editoriales. Conseguimos tener ciertas reuniones periódicas
que llamábamos "El aula del libro",
donde los amantes de la buena literatura hablábamos
de libros y escritores, aunque la verdad, nuestro éxito
era siempre muy relativo si se comparaba a otras aulas
como la de Enología o incluso la de Música
clásica.
La tertulia suele ser un acontecimiento
de la vida del Mayor que los antiguos colegiales recuerdan
especialmente. ¿Cuál es tu experiencia?
Creo que en los años en que viví
en el Colegio tuvimos ocasión de tratar con las
personalidades más relevantes de la sociedad
valenciana. Recuerdo muchas tertulias con profesores
universitarios, periodistas, empresarios, deportistas,
arquitectos, etc., pero me gustaría resaltar
la que tuvimos una noche con Joaquín Rodrigo,
su mujer Victoria y su hija Cecilia, que
venían a Valencia con ocasión de la imposición
del doctorado honoris causa de la Universidad Politécnica
de Valencia. Fue una tertulia inolvidable, muy amena,
con muchas preguntas y respuestas acertadas. En esta
misma línea, compartimos otro rato con Narciso
Yepes, que llegó incluso a interpretar "Recuerdos
de la Alhambra" de Tárrega.
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| Juan Benavent (primero por la
izquierda) junto con otros residentes en la sala
de estar |
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| Alejandro Gil y Juan Manuel
Obregón en la bibilioteca de La Alameda.
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| Narciso Yepes en una tertulia. |
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