Entrevista a Emili Casanova


En esta ocasión, nos hemos puesto en contacto con Emili Casanova, más conocido por todos los que convivieron con él como Casselli, por sus grandes dotes futbolísticas. Emili vivió en La Alameda entre 1973 y 1976, año en el que marchó a la Universidad de Navarra para continuar allí sus estudios universitarios. A la vuelta de los años, queremos agradecerle que haya vuelto al Colegio Mayor para contestarnos a las siguientes preguntas:

¿Qué es lo que más te aportaron los años de tu paso por La Alameda?

Eran unos años muy importantes donde vivimos la muerte de Carrero Blanco, Franco y San Josemaría. La universidad estaba muy politizada y se veía ya que la democracia era inminente. Yo era un chico que no había salido del pueblo más que a tocar la música o jugar al fútbol; y llegar a un lugar como La Alameda, con gente de todas las edades, de distintas regiones, que cursaban distintas carreras y de posición económica muy variada, significó el descubrimiento de nuevas maneras de pensar, de vivir, de entender la vida. Pronto me integré bien con todos y eso me hizo darme cuenta de que todos podemos convivir juntos con sólo que intentemos entender a los otros, ver su parte positiva y no ser egoísta ni orgulloso. A modo de ejemplo, destacaría que nunca tuve ningún problema con nadie por hablar en valenciano. Y creo que este “choque” me ha enseñado a convivir con todo el mundo siempre y en todo lugar y circunstancia.

¿Qué aspecto destacarías como el más importante de La Alameda?

El aspecto que más destacaría de la vida de la Alameda era la alegría y la convivencia que había entre todos y el intento de enseñarnos una manera de vivir sin imposiciones, con el ejemplo. Y las tertulias, donde cada uno expresábamos nuestras opiniones y preguntábamos a los invitados.

¿Podrías contarnos algún sucedido o anécdota de aquella etapa?

Mi vida era tan intensa en el colegio –fui impulsor del equipo de fútbol y de otras actividades que hicieron que me concedieran la beca de colegial el segundo año de mi estancia- que me acuerdo de muchos momentos. Por ejemplo, la confianza de José Pellicer, Paco Bouthelier o Santi Toneu con un joven recién llegado, la seriedad de mi compañero de habitación Leopoldo Peñarroja para que cogiera hábito de estudio, las tertulias con Antonio Magraner y otros, los consejos de los decanos Pedro Gil y José Jaime Canós, las partidas de cartas con José Orihuel, las bromas y chistes con Víctor Ramírez, los partidos de fútbol con Jesús Castellote, Narcís, el pobre José Maria Marqués (que falleció hace unos años), Vicente Martínez Pujalte, la fiesta de Reyes donde yo traía trajes de las fiestas de Moros y cristianos, la plantá de la falla, la relación con los falleros de la Exposición… En definitiva: lo que mejor se me daba era relacionarme mucho con la gente, aunque en algunas ocasiones esto supusiera no estudiar lo suficiente.

¿Cómo recuerdas un día normal en La Alameda?

Esto era lo que hacía en un día normal, aparte de ir a la facultad y jugar al fútbol: leer y hablar mucho con todos y aprender de todos.

¿Qué carrera estudiaste?, ¿A qué ocupación te dedicas en la actualidad?

Estudié Filología Hispánica, tres años en Valencia y dos en Pamplona. Actualmente, soy profesor de la Universitat de València, del departamento de Filología Catalana, donde imparto asignaturas de Dialectología, Onomástica y Gramática Histórica. Realmente creo que me dedico a la universidad porque en Pamplona cogí el hábito de estudio, y ya desde entonces combino la animación cultural con la profesión. Y estoy empeñado en la revitalización cultural y lingüística de los valencianos.

¿Mantienes el contacto con algunos de los colegiales con los que estuviste en La Alameda?

Mantengo el contacto con muchos antiguos colegiales, especialmente con José Luis Miralles. Y me gusta venir a la Alameda porque me encuentro muy a gusto, hablando del pasado y del presente. Y es que realmente es difícil olvidar aquellos años. Aunque con el paso del tiempo te das cuenta que cada uno ha ido por su camino o tiene concepciones ideológicas y hasta lingüísticas diferentes, la convivencia de esos años, la complicidad del día a día, hace que no te olvides y quieras tratar a los compañeros de la juventud.

Emili Casanova, en una foto reciente en La Alameda

Colegiales de la época en un rato de tertulia

Santi Toneu y José María Marqués, entre otros

Antiguos Colegiales / Jornada de Antiguos