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Juan Peiró de San Pedro
nació en Gandía (Valencia). En 1961 se
traslada a Valencia para realizar sus estudios universitarios,
donde residiría hasta 1966 en el Colegio Mayor
de La Alameda.
En esta breve entrevista le preguntamos
acerca de los recuerdos que guarda de esos años
¿Cuál fue el motivo que
te llevó a vivir en el Colegio Mayor de la Alameda
y no en un piso como la mayoría de estudiantes?
El motivo principal por el que decidí
venir a La Alameda fue mi padre. Yo ya me había
planteado vivir en un piso, como muchos universitarios,
pero mi padre me planteó la posibilidad de vivir
en un Colegio Mayor... y tuve que aceptar. Aunque fuese
a regañadientes es algo que siempre le he agradecido,
el vivir en el Mayor me parece que es una experiencia
que te forma de manera especial como persona.
¿Qué fue lo que más
te llamó la atención de la Alameda?
Desde el principio la gran formación
humana que se forjaba en los estudiantes y la experiencia
enriquecedora que suponía vivir con estudiantes
de diferentes lugares, edades y carreras.
El Colegio fue impulsado por San
Josemaría Escrivá. Siguiendo su ejemplo,
en el Colegio, se procura hacer llegar el espiritu familiar
y de convivencia en la vida de los colegiales. ¿Te
encontraste ese ambiente?
Sí, sin duda ese ambiente de familia
estaba muy patente. Yo era como una esponja,
como muchos otros, con ganas de aprender y saber más
y esto lo facilitaba mucho.
¿Conociste a San Josemaría?
No, no tuve el honor de conocerlo, pero
la formación recibida en el Colegio y las muchas
ocasiones que oía hablar de él, hizo que
fuese una persona conocida para mí. San Josemaría
estaba bastante presente.
¿Mantiene alguna relación
con alguno de los estudiantes y colegiales que conoció
entonces?
Sí, con muchos. Por ejemplo Mariano
Caballero, con el que conviví en Alameda,
ahora es padrino de uno de mis hijos. También
mantengo relaciones con otros muchos como Guillermo
Ilegre, Rafael Blanco, Ricardo Ramón...
¿Guarda especial recuerdo de
algún momento o actividad durante su estancia
en el colegio?
Sí, numerosas tertulias muy buenas.
Y prácticas de piedad que, sin duda, te iban
modelando. Además guardo muy bien en la memoria
la final de fútbol entre ciencias en el campo
de Mestalla en mayo del 63, y muchas otras cosas.
¿Observa cambios entre la universidad
actual y la de su época?
La principal diferencia que encuentro
entre la universidad actual y la de mi época,
es el terror que tienen los jóvenes de hoy en
día a salir al mercado de trabajo y por eso al
terminar la universidad se ponen a hacer estudios y
más estudios en vez de trabajar. Hay que estar
en el mundo y no escapar de él.
De lo que aprendiste en el Colegio
Mayor ¿qué es lo que más te ha
ayudado a lo largo de tu vida profesional?
Lo que más me ha ayudado, sin duda
alguna, es saber que no existen genios, que todo se
consigue con el trabajo y el esfuerzo. Otra de las cosas
que siempre agradeceré a La Alameda es que allí
aprendí a leer el periódico, que aunque
es un detalle pequeño, es algo que queda y sirve
de verdad.
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