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Julius
Ogallo
Nairobi, Kenia |
“Un amigo me invitó a ir a una mañana
de retiro espiritual. Nunca había asistido a
algo así en toda mi vida... Empecé a leer
el Evangelio y a hacer oración con Camino. Era
un mundo totalmente distinto”. De esta manera
tan sencilla, a Julius Ogallo, de Kenia, san Josemaría
le condujo a Dios.
Julius Ogallo vive en Nairobi (Kenia). Es ingeniero
mecánico y está casado y tiene tres hijas:
Aggie, Teresa e Inma
“Un amigo me invitó a ir a una mañana
de retiro espiritual. Nunca había asistido a
algo así en toda mi vida... Empecé a leer
el Evangelio y a hacer oración con Camino.
Era un mundo totalmente distinto.
Una de las ideas que me han impresionado ha sido el
consejo de que los laicos lean el Nuevo Testamento:
para aprender de Él, hay que tratar de
conocer su vida: leer el Santo Evangelio. Antes
compartía la idea no-escrita de que los católicos
no podían leer demasiado la Biblia porque podrían
malinterpretarla.
El efecto de leer sistemáticamente algunos pasajes
de las Escrituras cada día, desde la primera
página hasta la última, me pareció
extraordinario. Ahora veo que la razón que da
san Josemaría tiene mucho sentido: se trata de
tener una imagen clara de Nuestro Señor, y poder
imaginarnos lo que haría en las diversas circunstancias
de nuestra vida.
En la carta apostólica ‘Novo millennio
ineunte’ se lee: “Los caminos de la
santidad son personales y exigen una pedagogía
de la santidad verdadera y propia, que sea capaz de
adaptarse a los ritmos de cada persona”. Es justamente
esto lo que he encontrado en los medios de formación
que ofrece el Opus Dei”.
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