| Algunos colegiales y estudiantes vivimos, como viene siendo tradición en el Colegio Mayor de la Alameda, la Semana Santa de este año 2008 en Roma, en el entorno y el ambiente del Congreso Universitario UNIV.
Partimos desde Valencia el viernes 14 de marzo, y tras un ameno viaje en el que hicimos noche en el autobús –y una breve parada en Pisa para asistir a la Santa Misa y estirar un poco las piernas- llegamos a la Ciudad Eterna en la noche del sábado 15 de marzo, yendo directamente al alojamiento para recuperar fuerzas.
El Domingo de Ramos lo celebramos por las calles de la ciudad y por la plaza de San Pedro. El Lunes y el Martes Santo dimos paseos análogos, e incluso cuentan de unos cuantos jóvenes que visitaron el famoso parque zoológico de Roma, agotados ya los demás rincones con contenido más bien histórico…
Saltaré el Lunes y el Martes Santo para centrarme en el Miércoles Santo, ya que giró en torno a dos actos dignos de ser mencionados: un cuarto de hora antes de la audiencia general que el Papa suele tener los miércoles, recibió a todos los participantes del UNIV en el interior de la Basílica de San Pedro; se contaron alrededor de tres mil quinientas personas. Entre otras cosas, nos animó a vivir más comprometidos con nuestra fe, a ir contracorriente: “Vosotros sabéis que con un serio compromiso personal, inspirado en los valores evangélicos, es posible responder adecuadamente a los grandes interrogantes del tiempo presente[…] Ser amigos de Cristo y dar testimonio de él allí donde nos encontremos exige, además, el esfuerzo de ir contracorriente, recordando las palabras del Señor: estáis en el mundo pero no sois del mundo (cf. Jn 15, 19). Por tanto, no tengáis miedo, cuando sea necesario, de ser inconformistas en la universidad, en el colegio y en todas partes.” Y por la tarde, asistimos a una tertulia general con el Prelado del Opus Dei, Monseñor Javier Echevarría.
El Jueves, el Viernes y el Sábado Santo asistimos a los oficios de la Última Cena, de la Pasión del Señor y de la Vigilia Pascual, respectivamente, algunos en San Andrea della Valle, otros en la Basílica de San Juan de Letrán, y los más privilegiados en San Pedro del Vaticano.
Finalmente, suspendido el espectáculo de despedida que estaba programado en Cavabianca por las casi pésimas condiciones meteorológicas, partimos para la patria querida el Domingo de Resurrección pasado el mediodía. Llegamos, tras haber comentado y rememorado algunos de los acontecimientos más destacados de la aventura, el Lunes de Pascua. En definitiva, una experiencia que recordaremos con añoranza toda nuestra vida. |
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| Vicente Viguer y Rafa de Castro |
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| Varios residentes y amigos de
La Alameda, con el Castel de Sant´Angelo al
fondo |
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| Ferr‡n, Manuel, çlvaro, Juan y Amalio |
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