| Nil difficile volenti
era el lema que pusimos en las camisetas que vendimos
para financiarnos el viaje a Roma esta pasada Semana
Santa. Su significado, “Nada es difícil
para el que quiere”, constituía un
acicate para lograr que fuera realidad el deseo de acudir
al centro de la Cristiandad que teníamos los
20 universitarios de La Alameda que allí estuvimos.
Pudimos conocer la ciudad de Roma al
detalle: los Museos Vaticanos, rincones tan agradables
como la Piazza Navona o los jardines de Villa Borghese,
los foros y el Coliseo, las cuatro grandes Basílicas
romanas, y muchísimos otros lugares a los que
íbamos en pequeños grupos, siempre acompañados
por algún experto en arte o historia, que nos
explicaba los pormenores de cada obra artística.
El martes 3 de abril asistimos a la exposición
que Ignacio González hizo sobre
su trabajo de investigación en la Pontificia
Universidad de la Santa Cruz. El UNIV constituyó
también una muy buena oportunidad para conocer
la universalidad de la Iglesia Católica, y el
lugar donde los primeros cristianos comenzaron a forjar
la historia de la Iglesia. Ello se pudo palpar de modo
especial en la tertulia que tuvimos con el Prelado del
Opus Dei, Mons. Javier Echevarría,
en la cual le hicieron preguntas jóvenes de los
más diversos lugares del orbe.
Los participantes en el encuentro UNIV
tuvimos la oportunidad de asistir a distintos actos
oficiados por Benedicto XVI, destacando
entre ellos el funeral del segundo aniversario del fallecimiento
del Papa Juan Pablo II, el Vía
Crucis en el Coliseo o la Vigilia Pascual celebrada
en el interior de la Basílica de San Pedro.
De estos actos que se pudieron compartir
con el Santo Padre, cabe destacar el mensaje de bienvenida
que el Santo Padre nos dirigió durante el transcurso
de la audiencia general a los jóvenes participantes
en el encuentro UNIV: Queridos amigos, que estas
jornadas romanas sean para todos ocasión de una
fuerte experiencia eclesial, que volváis a casa
animados por el deseo de servir más generosamente
a Cristo y a los demás. “Servicio. ¡Cómo
me gusta esta palabra!” —decía san
Josemaría Escrivá—, y añadía:
“Vamos a confiar al Señor nuestra decisión
de aprender a realizar esta tarea de servicio, porque
sólo sirviendo podremos conocer y amar a Cristo,
y darlo a conocer y lograr que otros más lo amen”.
Tras recibir la Bendición Urbi
et Orbi el Domingo de Resurrección, volvimos
hacia Valencia. Para los que hemos podido pasar estos
magníficos días haciendo gran amistad
en la Ciudad Eterna, será difícil recordar
sin agradecimiento la experiencia vivida. |
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| UNIV 2007: una Semana Santa
en Roma, una Semana Santa para recordar |
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| Varios residentes y amigos de
La Alameda, con el Castel de Sant´Angelo al
fondo |
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| Ignacio González expuso
su trabajo de investigación |
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| Para la tertulia con el Prelado
del Opus Dei, nos pusimos de punta en blanco |
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Josevi Ruiz, Rafa Losana, Andrés
Mengis, Ramón Fernández y David F.
Esteban,
en Pisa |
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