| UNIV, Congreso Internacional
Universitario anual que se celebra en la Ciudad Eterna.
Esto podría ser una definición, aunque
esta definición y todo este artículo se
quedan cortos para poder expresar toda nuestra experiencia
en la Magna Roma.
Nuestro grupo de universitarios de Valencia,
acompañado por gente de Granada, y demás
puntos de España, emprendimos un viaje difícil
de olvidar. En el de ida, cada kilómetro que
nos alejaba más de Valencia, nos acercaba más
a Roma y no sólo a allí, sino también
a la cultura y al Papa.
La primera parada fue en Pisa, donde
descansamos un par de horas contemplando los tres monumentos
de la ciudad (la torre, el baptisterio y la basílica),
y después de haber entrado ya en el mundo del
arte nos dirigimos a nuestro destino.
A Roma llegamos la noche del sábado
anterior al Domingo de Ramos, y nos preparamos para
dicha celebración, que tuvo lugar en la Plaza
de San Pedro, y que fue oficiada por el Santo Padre
Benedicto XVI.
Tras la insistencia de los universitarios
participantes en el Congreso, el Papa se asomó
desde la ventana de su habitación para darnos
la bienvenida a Roma y nos transmitió su deseo
de que llegara la Audiencia con él al día
siguiente. En ella, el Santo Padre nos habló,
entre otros asuntos, de “El lenguaje de los medios
de comunicación”, tema central del Congreso.
Nos dijo:“Por desgracia, debemos constatar que
en nuestro tiempo las nuevas tecnologías y los
medios de comunicación no siempre favorecen las
relaciones personales, el diálogo sincero y la
amistad entre las personas; no siempre ayudan a cultivar
la interioridad de la relación con Dios.”
Los días fueron pasando bastante
rápido, pero sobre todo eran aprovechados desde
cualquier punto de vista. Se pudieron visitar los Foros,
el Coliseo, el Panteón y todos los demás
monumentos que se encontraban en la Piazza Nabona, o
Vila Borguesse. A todos ellos se les acompañaba
con miradas petrificadas y con bocas que expresaban
el esplendor romano.
Pero no sólo a nivel cultural
se iba madurando sino también en la propia convivencia
en sí misma, ya que conociendo a nuevas personas
se pudieron hacer nuevas amistades, conocerse a sí
mismo y mejorar en el trato con los demás. Por
otra parte, todo el cariño al Papa estuvo presente
en el viaje y se pudo demostrar en dos momentos cumbres
del viaje: en la citada audiencia y en la Vigilia del
Domingo de Resurrección en San Pedro del Vaticano.
También tuvimos ocasión
de tener una tertulia con el Prelado del Opus Dei, Monseñor
Javier Echevarría, que nos recordó,
entre otras cosas, la importancia que tiene estar en
Roma, cuna de la civilización occidental y del
cristianismo.
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| Algunos residentes y amigos
de la La Alameda en la Pliazza Nabona. |
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| Detrás del Panteón
de Agripa. |
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