| Durante la Semana Santa
y como viene siendo habitual desde hace ya muchos años,
un buen número de residentes y amigos del Colegio
Mayor de La Alameda hemos asistido a una nueva edición
del Congreso UNIV en Roma.
Hacia Roma partimos el día 18
de marzo en un autobús en el que íbamos
con gente de otras ciudades (Murcia, Albacete...) y
la primera parada fue en la bonita y hermosa Florencia,
donde pudimos contemplar el famoso Ponte Vecchio y el
Palazzo Pitti.
Esa misma noche llegamos a Roma. Este
año, a diferencia de otros, nos hospedamos en
Cassalotti, un pueblo situado a pocos kilómetros
de la capital italiana. Desde allí partíamos
cada mañana dispuestos a descubrir un nuevo rincón
de la ciudad eterna. El Domingo de Ramos asistimos a
la celebración de la Santa Misa oficiada por
el Cardenal Camilo Ruini en la plaza
de San Pedro, donde nos animó a aprovechar y
a vivir con intensidad la Semana Santa.
Al día siguiente, teníamos
prevista una audiencia con Su Santidad Juan
Pablo II, a la que no pudo asistir por su delicado
estado de salud. Pero sí estuvieron en la cita
Monseñor Javier Echevarría,
Prelado del Opus Dei y el Cardenal Leonardo
Sandri, que leyó un mensaje escrito
por el Santo Padre. En ese mensaje nos animaba a renovar
los lenguajes del arte y de la música.
El martes se inauguró el Congreso
en la Universidad Pontificia de la Santa Croce. Se impartió
una conferencia sobre el tema propuesto para las Jornadas:
“Difundir la cultura: el lenguaje de la música”.
Esa misma tarde se expusieron los trabajos de investigación
que habían sido seleccionados entre los participantes
de varios países que habían acudido al
congreso.
El miércoles por la tarde tuvo
lugar la tertulia con Monseñor Javier Echevarría,
en la que en un ambiente familiar nos transmitió
la necesidad de ser testigos de Cristo en la universidad
y también nos informó de que Juan Pablo
II había seguido por televisión la audiencia
del lunes.
Para las celebraciones de los oficios
de Semana Santa, nos dividimos en diversos templos y
basílicas de la ciudad. El sábado por
la noche pudimos asistir a la solemne Vigilia Pascual
oficiada por el Cardenal Ratzinger
en la Basílica de San Pedro.
Como no podía ser de otra manera,
también tuvimos tiempo para visitar los principales
monumentos de la ciudad: San Pedro, el Coliseo, el Panteón,
las catacumbas de San Sebastián, los foros romanos,
Piazza Navona, Fontana di Trevi... todo esto acompañado
por un buen gelato que hacía de todas estas visitas
algo más dulce.
El domingo 27 volvíamos para Valencia.
Por la mañana acudimos a la plaza de San Pedro.
Estaba mucho más llena que otros años
por la cantidad de peregrinos venidos de todos los rincones,
a la espera de recibir la bendición Urbi et Orbi.
Cuando Juan Pablo II salió a su ventana para
impartir la bendición fue quizás el momento
más emocionante de todo el viaje.
En definitiva, han sido unos días
impresionantes, aunque este no ha sido un UNIV más,
ha sido el último de Juan Pablo II , el papa
joven, y ha sido para todos nosotros un privilegio el
poder estar rezando y acompañándole en
los últimos días de su vida.
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