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Durante la Semana Santa y como viene siendo
habitual desde hace ya muchos años, un buen número
de residentes y amigos del Colegio Mayor de La Alameda
hemos asistido a una nueva edición del congreso
UNIV en Roma.
Hacia Roma partimos el día 2 de
abril en un autobús en el que íbamos con
gente de otras ciudades (Granada, Murcia, Cartagena,
Jaén...) y la primera parada fue en Pisa, donde
pudimos visitar su famosa torre y la catedral mientras
saboreábamos el primer helado italiano.
Esa misma noche llegamos a Roma. Nos hospedamos
en Morlupo, un pueblo situado a pocos kilómetros
de la capital italiana. Desde allí partíamos
cada mañana dispuestos a descubrir algo nuevo.
El Domingo de Ramos asistimos a la celebración
de la Santa Misa oficiada por Juan Pablo II en
la plaza de San Pedro, donde el Papa nos animo a vivir
con intensidad la Semana Santa.
Al día siguiente, tuvimos en el
Aula Nervi una audiencia con el Papa. Aunque breve,
fue un acto muy intenso y cargado de emoción.
El martes se inauguró el congreso
en la Universidad Pontificia de la Santa Croce en la
que el Profesor Juan José García Noblejas
impartió una conferencia sobre el tema propuesto
para las Jornadas: Proyectando la cultura:
el lenguaje de la publicidad. Esa misma
tarde se expusieron los trabajos de investigación
que habían sido seleccionados entre los participantes
de varios países que habían acudido a
congreso.
El miércoles por la tarde tuvo
lugar en Cavabianca la tertulia con Monseñor
Javier Echevarría, Obispo Prelado del
Opus Dei, en la que un ambiente familiar nos transmitió
la necesidad de hacer apostolado y de acercar a nuestros
amigos a Dios.
Para las celebraciones de los oficios
de Semana Santa, nos dividimos en diversos templos y
basílicas de la ciudad. Acudimos también
a la solemne Vigilia Pascual oficiada por el Papa en
la basílica de San Pedro.
Como no podía ser de otra manera
también tuvimos tiempo de visitar los principales
monumentos de la ciudad: San Pedro, el Coliseo, el Panteón,
las catacumbas de San Sebastián, los foros romanos,
Piazza Navona, fontana di Trevi... y entre maravilla
y maravilla un buen gelati caía.
En definitiva, han sido unos días impresionantes
y
que van a ser difíciles de olvidar.
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