| El pasado 11 de febrero falleció en Pamplona D. Juan Antonio Paniagua Arellano (1920-2010). Al llegar la noticia a La Alameda hubo oraciones y un agradecido recuerdo para quien había llegado a la Residencia de Samaniego a finales del año 1949 con el encargo de ampliarla. Su trabajo al frente de la residencia pronto cuajó en formar un grupo de profesionales y amigos que se unieron al proyecto educativo con aportaciones económicas para la construcción del actual Colegio Mayor de La Alameda. El edificio se diseñó de nueva planta en la zona de expansión de la ciudad. Desde su marcha a Pamplona en 1954, conservamos en el despacho de dirección un retrato suyo. Se ordenó sacerdote en 1968, y fue secretario general de la Universidad de Navarra. A continuación reproducimos un fragmento de la carta que nos escribió con motivo del cincuenta aniversario de Samaniego-La Alameda, en la que cuenta algunos de los recuerdos de aquel traspaso.
Se estaba a gusto en Samaniego, pero hacía falta otra casa: amplia, luminosa, con todo lo requerido por un buen Colegio Mayor. Y nos pusimos manos a la obra. Su base financiera fue una Sociedad Anónima que mantendría la propiedad en manos de los accionistas a los que la Residencia abonaría un módico interés.
(…) Ya estábamos en el Colegio Mayor de La Alameda. Desde mi solemne despacho, gobernaba aquel conjunto con la ayuda de colaboradores (…) y de algunos viejos residentes de Samaniego. Pero pronto noté un fallo que era precisamente el contrario del que había apreciado a mi llegada a Valencia. La nueva casa era cómoda y soleada, pero su ambiente no resultaba tan grato como el del “viejo caserón”. Como en la ley de Boyle de los gases, el volumen había hecho disminuir la presión: el brusco aumento de residentes había aflojado un tanto los lazos de la convivencia y la tensión del estudio. Pero esto –como lo de la edad- iba arreglarse con el tiempo: la fuerza del vino añejo fue dando calidad a todo el que llenaba el nuevo recipiente; y ya fue fácil que adquirieran su sabor las nuevas aportaciones que cada curso parcialmente lo renovaban. Así lo he podido apreciar cuantas veces he vuelto por “La Alameda”.
Continúa Don Juan Antonio: Y he sentido la alegría (al volver por La Alameda) de comprobar que aquel esfuerzo que algunos pusimos para lograr esta empresa, empresa que quería facilitar la rectitud de vida, el trabajo serio, la amistad cordial y la vida interior de los universitarios, estaba dando frutos tan abundantes y sabrosos como los de la huerta levantina. |
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| El doctor Paniagua presenta una conferencia en Samaniego a cargo del psiquiatra Francisco Marco Merenciano. A su lado, don Manuel Llopis y don Francisco Argaya. Año 1950 |
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| De tertulia en La Alameda. Año 2002 |
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| Don Juan Antonio interviene en el acto del centenario de San Josemaría. Le acompaña Luis Martínez Ochoa |
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