| El Papa iba a Lourdes y no podíamos faltar. Éste era, más o menos, el eslogan. Encantados, salimos el viernes, pese al mal tiempo que se avecinaba, en dirección al pequeño pueblo de Bernadette Soubirous, un lugar en medio del paraíso pirenaico.
El domingo 14 de septiembre, asistimos a la Santa Misa que celebró el Santo Padre Benedicto XVI ante los varios miles de peregrinos que nos habíamos reunido con él para celebrar el 150 aniversario de las apariciones en Lourdes. Después del Ángelus, que se rezó al acabar la celebración eucarística, el Papa se dirigió a los peregrinos en su lengua natal. Cuando empezó a decir «saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española…», el griterío de hispanohablantes se expandió por toda la explanada.
Volvimos muy contentos y muy unidos al Papa. La convivencia nos ayudó a conocernos más (ahí descubrimos, por ejemplo, que don Iñaki se maneja muy bien con el inglés y con el francés: ¡todo un políglota!). Una curiosidad: Renzo agotó su cámara digital en tres días. Increíble. |
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| Una privilegiada vista del santuario de Lourdes |
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