| Los casi 80 voluntarios
de La Alameda para el V Encuentro Mundial de las Familias
hemos vivido en los últimos meses unos momentos
inolvidables. Por ello, creemos que merece la pena dedicar
una página de este número de Belvedere
a describir el trabajo realizado, así como los
comentarios que han hecho algunos voluntarios de nuestro
grupo.
La primera tarea realizada tuvo una fecha
muy señalada para los valencianos: la festividad
de la Virgen de los Desamparados. Consistió en
colocar carteles del V Encuentro Mundial de las Familias
a lo largo del recorrido que haría la procesión.
José Osset lo
describe así: “Estrenando la camiseta de
voluntarios, nos echamos a la calle y pude comprobar
con alegría el gran interés que tenía
la gente de Valencia por la visita de Benedicto
XVI, pues muchas personas nos pedían
información de la misma”.
Raimundo Ramis, nuestro
team-leader, destacó que “me alegró
mucho poder participar desde el principio en la preparación
del Encuentro, ser uno de los primeros voluntarios en
salir a la calle para colaborar en lo que ha sido un
acontecimiento histórico para Valencia”.
A comienzos del mes de junio empezamos
a trabajar todos los voluntarios de La Alameda en la
Oficina de Acreditaciones del V Encuentro Mundial de
las Familias, situada a pocos metros del Colegio Mayor.
Esta actividad duró hasta el mismo día
de la llegada de Benedicto XVI a Valencia.
El horario de trabajo duraba todo el día, llegando
incluso a cenar en más de una ocasión
en la Oficina.
Nuestro trabajo en la Oficina tenía
dos áreas, ambas relacionadas con las acreditaciones
de la “Zona Cero” (el perímetro más
cercano al lugar donde estaba situado el altar del Puente
de Monteolivete), que estaba dividida en varios sectores:
Bodas de Oro, Invitados, Discapacitados, Familias, Jóvenes,
Autoridades, Concelebrantes, etc.
Así pues, por un lado teníamos
que volcar los datos de los acreditados en dicha zona
en una base de datos. Una vez realizada esta tarea,
asignábamos a cada persona con un lector de barras
una tarjeta correspondiente al sector concreto en el
que se encontraba. A continuación, se clasificaba
dicha tarjeta en un fichero, lugar en el que se dejaba
hasta que fuera recogida. De este modo, la otra área
de trabajo fue la de atención al público,
labor llevada a cabo en una sala habilitada frente a
la habitación en la que hacíamos el trabajo
antes descrito.
Para José Carlos Cucarella
“el contacto con la gente que acudía a
la Oficina a recoger su acreditación era muy
gratificante, pues podíamos ver en ella el resultado
del esfuerzo que se realizaba con la elaboración
de las acreditaciones”.
Según José Vicente
Ortiz “fueron muy agradables las cenas
que tuvimos en la Oficina; tras una jornada de trabajo
intenso, el descanso con los compañeros era una
gran recompensa”.
Finalmente, Nacho Galdón
resume así el trabajo realizado: “Haber
sido voluntario del V Encuentro Mundial de las Familias
es algo que quien lo ha experimentado seguro que no
olvidará”.
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