| Los que no tuvimos la suerte
de poder viajar a Roma para ver al Papa esta Semana
Santa, pasamos estos días tan importantes en
un pequeño pueblo cercano a la sierra de Gúdar:
La Virgen de la Vega. Allí organizamos nuestra
estancia de modo que el estudio, los oficios y el deporte
ocuparan la mayor parte de nuestro tiempo.
Una comida típica, 15 horas de
estudio, excursiones en mountain bike, partido de fútbol
en un campo de césped natural y unas celebraciones
típicas del lugar en el que nos encontrábamos
dieron como resultado una espectacular convivencia.
El Viernes Santo pudimos ayudar a llevar el anda de
Jesús crucificado en la procesión que
tradicionalmente se lleva a cabo en este día.
La guinda a este viaje la puso el párroco
del pueblo cuando, agradeciendo nuestra colaboración
en los festejos y las celebraciones del pueblo, nos
invitó a cenar a un restaurante típico
de la zona. Ahora sólo nos queda volver.
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