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El prof. Ciriaco
Morón, Catedrático de Literatura
hispánica en la Universidad de Cornell, Nueva
Cork, tuvo la gentileza de clausurar el curso 2004-2005
en el Colegio Mayor La alameda. Transcribimos aquí
algunos extractos de su libro “Para entender el
Quijote”, tema sobre el cual versó su conferencia.
¿En qué medida y de
qué manera un libro puede simbolizar a una nación?
Ya mi pregunta es vaga. Cuando Unamuno en torno a 1898
llamaba al Quijote biblia nacional, se hablaba también
en toda Europa de las “almas nacionales”.
En aquel tipo de discurso un libro podía representar
o simbolizar esa entelequia. Para nosotros no hay “esencia”
ni “alma” del español, sino razón
histórica.
Cervantes no expresó ningún
rasgo permanente del español, pero el Quijote,
como la gran obra clásica de nuestra lengua,
se ha convertido en referencia, fuente de orgullo y,
por tanto, en catalizador de identidad para los españoles.
La mayoría no conoceremos ni su contenido ni
su significado, pero todos nos sentimos aglutinados
por el libro. En este sentido, el Quijote no refleja
a España, sino que la hace, porque convierte
en núcleo creador de convergencia de todos los
que hablamos su lengua.
Se puede establecer una jerarquía
de poder en los libros: el libro sagrado, el clásico,
el libro bueno más sujeto a sus circunstancias,
y luego todo lo olvidado o digno de olvido. El libro
surge ya dentro de una fe socialmente compartida, y
mantiene actualidad y capacidad de inspiración
mientras queden creyentes en su mensaje. El libro clásico
es obra de un individuo, que va aglutinando a la sociedad
de sus lectores en el curso de la recepción.
El Quijote es un clásico, o sea, una biblia de
segundo rango: nacional, porque se escribió y
fue difundido desde España; biblia de todos los
hablantes de español al margen de su nacionalidad,
porque es el clásico de la lengua común,
y la biblia de la humanidad, como ejemplo de arte humano.
En 1605 La Mancha era un tirón
irónico de los lugares ideales de la caballería
hacía la prosaica realidad. En 2005 el Quijote
ha hecho a La Mancha universal relegando al olvido los
lugares de los antiguos caballeros.
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